Si soy desalá a 0,30 ctms. n´a más - KW77 COMUNICACIÓN

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lunes, 15 de julio de 2019

Si soy desalá a 0,30 ctms. n´a más

"Si soy desalá, a 0,30 ctms. n´a más"
Foto: elpais. com
Me ha llegado, a través de un amigo, una plantilla de recogida de firmas para el inicio de una campaña de los regantes afectados por la obligatoriedad de las disposiciones de la Administración del Estado, de tener que utilizar agua desalada para el riego de sus cultivos, y todo ello por la caprichosa decisión de unos políticos farsantes, incluso delincuentes (el tiempo lo va demostrando), que tuvieron la ocurrencia de que, para repartir equitativamente los recursos públicos hidrológicos, lo correcto no es interconectar las cuencas hidrográficas y ceder agua de la que le sobra a la que le falta, no. Lo correcto sería - según estas lumbreras- dejar que el exceso de caudal que año tras año inunda varias veces las riberas del Ebro, Duero o los ríos de la España húmeda, sea vertido al mar, y ya, una vez el agua dulce ha sido convenientemente salada, invertir cientos o miles de millones de euros en desalarla y utilizarla directamente para los cultivos, de forma que con el paso de los años esas tierras se conviertan en desiertos salitreros óptimos para la construcción de grandes complejos urbanísticos, en perjuicio de la agricultura de primera calidad y origen de toda nuestra cultura gastronómica y social, y sostén de cientos de miles de puestos de trabajo y de miles de explotaciones agrícolas y ganaderas, y, de paso, financiarse ilegalmente algunos partidos políticos con las mordidas de la construcción de las desaladoras y la gestión de las mismas, caso ACUAMED, etc.
Y ahora toca aparentar que las decisiones que se tomaron con esas acciones fueron correctas, y estos patanes obligan a los agricultores a utilizar agua desalada a un precio mínimo de 0,70 €/m3, o más, según el coste de producción y mantenimiento de cada desaladora, lo que supone la ruina de la mayoría de cultivos, por la imposibilidad de competir con otros productores europeos o de otros países, además de perjudicar gravemente la tierra cultivada con ese agua con alto grado de salinidad.
Esta campaña, iniciada por una mujer luchadora contra bandos, privilegios, atropellos y partidos, de nombre María Costa Cifuentes, presidenta de la Agrupación Rural de Regantes del Raiguero de Totana, y que tiene por lema "Si soy desalá, a 0,30 ctms. n´a más", es el último recurso al que se ven abocados los regantes que están obligados a utilizar el agua desalada para no acabar de inmediato con el campo murciano, sino dilatar la agonía un poco más allá, acompañando al ocaso a la generación que ahora sufre los últimos estertores por la falta de agua, de lo que es una agricultura de calidad, sostenible y que inunda los mercados de Europa, o más allá.
Las consecuencias para el sector agrícola español serán catastróficas, y también para nuestra economía, y para el resto de sectores que se apoyan en el primario, como por ejemplo el comercio, el arrendamiento de viviendas, asesorías y demás servicios laborales, etc.
Y es que el campo murciano está condenado desde hace tiempo por estos rufianes de la política, que como chamanes que han predicho la muerte de un enfermo al que están tratando, ven con sorpresa que se recupera y entonces le dan las pócimas adecuadas para que muera y no ponga en entredicho su supuesta sabiduría.
¿Pero cómo hemos llegado a esto? ¿Por qué tanta desgracia junta?
La verdad es que se me saltan las lágrimas de leer las publicaciones de la época sobre el frente formado por PSOE, IU-Verdes, Chunta Aragonesista, Esquerra Republicana de Cataluña, CiU, PNV, UGT, CC. OO. y un largo etc. de partidos satélites de los anteriores, movilizando cielo y tierra, allá por los años 2000-2001, incluso yendo a Bruselas con la llamada "Marcha Azul" para pedir que no se financiase desde la UE el Plan Hidrológico Nacional del Gobierno del PP de Aznar.
Todo cambió con los atentados del 11-M en 2004, que dieron un golpe de Estado en España para beneficio del PSOE, de la Eta, de los separatistas, de Marruecos y de Francia, y en ello seguimos. Y es que, como decía Baltasar Gracián (jesuita español del Siglo XVII), en uno de sus cientos de aforismos: "Con el valor no hay bromas. Si se cede en lo primero, también habrá que ceder en lo segundo, y así hasta el final. La misma dificultad habrá que vencer después : más vale hacerlo ahora. El valor del ánimo es superior al del cuerpo….."
Pero, claro, hemos cedido tanto, que ya estamos en el final.
Cuando el Partido Popular estaba en la oposición, su Presidente Mariano Rajoy manifestaba abiertamente que haría el trasvase del Ebro, e iniciaron la campaña "Agua para Todos", pero para la campaña electoral de noviembre de 2011, las declaraciones del candidato Rajoy fueron: "El trasvase del Ebro no figurará en nuestro programa" (Diario La Verdad: 25/10/2011), mientras que el candidato por Murcia del PP, Valcárcel Siso, en el mismo Diario y fecha, decía sin vergüenza alguna, que "el programa electoral será el mismo que en 2008."
En esas Elecciones de 20 de noviembre de 2011, el PP obtuvo 186 escaños, 36 más de los que tenía, consiguiendo una mayoría absoluta que probablemente no obtenga jamás, y no sólo no hizo nada por interconectar las cuencas hidrográficas o solucionar el problema de la escasez de agua en el Levante español, sino que su franquicia en Castilla La Mancha con María Dolores de Cospedal a la cabeza, maniobró todo lo que pudo para acabar con el Trasvase Tajo-Segura.
Así, la situación actual a 2019 es que de poder haber aprovechado los excesos de avenidas que varias veces al año inundan las Cuencas del Ebro, Duero, etc. y la interconexión de las mismas para cesión de los excedentes, con el beneficio que ello supone para ambas partes, hemos pasado a suplicar que el agua de las desaladoras que obligan a consumir a los regantes afectados, y que contaminan lo indecible, sea subvencionada en más de la mitad de su coste, porque de lo contrario haría inviable la agricultura, y todo ello, porque hay que justificar que aquellas decisiones fueron las correctas, aunque muera el campo que tenga la desgracia de padecerlas.
Por otra parte, el timo de las desaladoras nos costará miles de millones de euros, pero será aún mayor si se ponen en marcha las que no está funcionando o no se han construido, por lo que solo caben dos opciones; muerte o suicidio. Mientras tanto, el Ebro seguirá vertiendo miles de hectómetros cúbicos al mar en cada avenida y los charlatanes mercaderes del voto satisfechos de sus prédicas y celebrando sus prebendas. Con razón definía la envidia Francis Bacon (Vizconde de Saint Albans, filósofo y jurista inglés de finales del Siglo XVI y principios del XVII) como "pesar hondo por el bien ajeno."
Todo esto me recuerda un libro del pensador Gonzalo Fernández de la Mora (1924-2002), publicado en 1984 por la Editorial Planeta y reeditado en 2011 por Editorial Áltera, titulado "La envidia igualitaria", en cuyo Prólogo señala con magistral acierto, que "El rendimiento de un grupo depende de que se cumpla el apotegma anglosajón The right man int the right place (el hombre adecuado en el lugar correcto), y eso es impracticable cuando se decide movido por la envidia. Una comunidad de envidiosos no puede gobernarse a sí misma porque tiende a destruirse.
A eso vamos.
                                                                                          Celso Marchena, 14 de julio de 2019

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