ESENCIA Y ACCIDENTE - KW77 COMUNICACIÓN

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miércoles, 27 de noviembre de 2019

ESENCIA Y ACCIDENTE

ESENCIA Y ACCIDENTE

KW 77. JUAN MANZANARES 26-11-2019
“Comenzar con pies de plomo. La Necedad siempre entra de rondón, pues todos los necios son audaces. Su misma estupidez, que les impide primero advertir los inconvenientes, después les quita el sentimiento de fracaso...”
Baltasar Gracián (Oráculo manual y arte de la prudencia. Aforismos)



Sin pretender entrar en disquisiciones filosóficas sobre la distinción material entre “esencia” y accidente”, en general, en la obra de Aristóteles titulada “Metafísica”, se nos da una idea de lo que ambos conceptos representan y de su importancia en los fundamentos de la subsistencia y del desarrollo de nuestra civilización occidental.

Para Aristóteles (que también la llamó “substancia”),La esencia es el objeto de nuestro estudio, porque buscamos los principios y las causas de las esencias. Si se considera el Universo como un conjunto de partes, la esencia es la parte primera; si como una sucesión, entonces la esencia tiene el primer puesto; pues de ella viene la cualidad, después la cantidad. Por lo demás, los objetos que no son esencias no son seres propiamente hablando, sino cualidades y movimientos; existen tan sólo en el mismo concepto que lo no-blanco y que lo no-recto, a los cuales en el lenguaje común atribuimos la existencia, cuando decimos, por ejemplo: lo no-blanco existe. En fin, nada puede tener una existencia separada más que la esencia.

Así, “esencia” o “substancia”, sería aquello primigenio, invariable en su fundamento y causa primera y estable en su sucesión, que hacen que sea lo que es y no otra cosa. Es el rasgo necesario e invariable de algo, de tal forma que si lo perdiera dejaría de ser lo que es. Por ejemplo, es esencial en el ser humano su racionalidad como uno de sus elementos fundamentales, pero no lo sería su estatura, su peso, el color de sus cabellos o el de su piel.

Por el contrario, “accidente”, se dice de lo que se encuentra en un ser y puede afirmarse con verdad, pero que no es, sin embargo, ni necesario ni ordinario. Supongamos que cavando un hoyo para poner un árbol, se encuentra un tesoro. Es accidental que el que cava un hoyo encuentre un tesoro; porque ni es lo uno consecuencia ni resultado necesario del otro, ni es ordinario tampoco que plantando un árbol se encuentre un tesoro.”

Así, “accidental es la forma que se puede perder sin dejar de ser la misma cosa.” O también ”se dice de lo que existe de suyo en un objeto, sin ser uno de los caracteres distintivos de su esencia.” Esto es, lo contingente, lo que no está comprendido en su esencia o substancia, aunque se produce, pero no tiene la causa en sí mismo, y sólo existe en virtud de otra cosa.

Si estos principios los trasladamos a la Naturaleza humana, donde la reproducción se produce sexualmente por la fecundación entre un óvulo (gameto femenino homocigótico XX ) y un espermatozoide (gameto masculino heterocigótico XY) que es lo que determina el sexo, 23 de los 46 pares de cromosomas son aportados por cada sexo y, entre ellos, uno en cada gameto será un cromosoma sexual (XX en gameto femenino y XY en el gameto masculino). Por tanto, en la fusión de dos gametos (haploidía, que se produce por la división meiótica de las células germinales formando cuatro gametos) dos tendrán un cromosoma X y otros dos un cromosoma Y, por lo que la probabilidad de tener un tipo u otro de gameto es del cincuenta por ciento.
Por tanto, en esencia, en la reproducción sexual humana sólo caben dos resultados: a) el de que las células reproductoras del nuevo ser fecundado sean femeninas (XX), o b) el de que sean masculinas (XY), y que perdurarán en el individuo de por vida. No cabe otra combinación, ni tampoco otro resultado que no sea el género femenino o masculino. Esto es un hecho biológico incontestable científicamente
Cualquier otro cambio al que se someta el cuerpo humano, exterior o ajeno a esa esencia, será “accidental”, pero nunca “esencial”. Se le pueden amputar apéndices, coserle otros, hormonarlo, doparlo, cambiar su forma, aspecto o alterarlo física o químicamente, pero no se conseguirá cambiar su esencia o substancia masculina o femenina.
En consecuencia, la nueva religión de la ideología de género, al pretender que nos traguemos que sometiendo a votación un hecho biológico, éste cambia su esencia, sin que la Naturaleza lo permita, es una necedad y una estafa camuflada de teología. Y pretender someter la ciencia a la teología es una necedad mayor que, además, socava los principios en que se fundamenta nuestra civilización y que deben ser respetados, si queremos seguir llamándola civilización.
“La necedad es la madre de todos los males”

Marco Tulio Cicerón

1 comentario:

  1. Excelente artículo.....Imprescindible para quienes son pobresde mentes protres, quienes aún no han comprendido la esencia de la vida. Amigo Juan: Bravo!!!!

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