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lunes, 11 de mayo de 2020

La ninfa Eco y el bello Narciso

La ninfa Eco y el bello Narciso

Pintura: Eco y Narciso de John William Waterhouse, 1903


JUAN MANZANARES               KW 77             11 DE MAYO DE 2020

            Nos cuenta Ovidio (poeta latino del siglo I a. C.) en su obra Metamorfosis, que la belleza, - aquello que al contemplarlo nos produce gozo o placer-, puede perturbar tanto la razón como para hacer a las personas insensibles a los sentimientos del amor y conducirlos, incluso, a la muerte.
            En su libro Tercero, Ovidio expone la peripecia mítica griega de la ninfa Eco y el bello Narciso, hijo del río Cefiso y de la bellísima ninfa Liríope, a la que violó al quedar atrapada en uno de sus meandros. Fruto de esa violación nació un bebé, al que llamó Narciso, también de excepcional belleza. Liríope consultó al adivino Tiresias sobre la posibilidad de que su hijo alcanzase una larga vida, a lo que Tiresias respondió que: “Sólo si no se conociera a sí mismo.”
            La ninfa Eco era alegre y dicharachera, de tal forma que no podía permanecer callada mientras otro hablaba, sirviendo de entretenimiento a la diosa Hera con sus charlas, lo que aprovechaba el seductor Zeus, esposo de Hera, para engañarla con otras ninfas. Una vez que Hera descubrió el engaño de su esposo y, sabedora de que Eco era cómplice porque la entretenía mientras tanto, llevada por los celos castigó a Eco dejándola muda, salvo para repetir únicamente las últimas palabras ajenas.
Mientras tanto, Narciso crecía en edad y belleza, y era deseado por muchas jóvenes, pero era tal su arrogancia y vanidad, que ninguna consiguió llamar su atención.
Cierto día, ya con dieciséis años, y mientras espantaba a unos ciervos para que cayesen en una trampa tendida con redes, fue observado por Eco, quien al instante quedó herida por las saetas de Venus. Eco no dejaba de seguirle y cuanto más le seguía, más ardía en el amor.
            En otra ocasión, Narciso se había separado de sus compañeros de caza en un bosque y exclamó: “¿Hay alguien?”; Eco responde: “¡Alguien!” Narciso extrañado grita “¡Ven!”; Eco responde: “¡Ven!”  Narciso vuelve a exclamar: “¡Aquí reunámonos!”; Eco repite “¡Unámonos!”, y saliendo del bosque se dirige hacia Narciso para abrazarle, pero éste huye y le dice: “¡Antes moriría que entregarme a ti!”; Eco repite: “¡Entregarme a tí!”
            Desde entonces, Eco, avergonzada, escondía su rostro tras las ramas de los árboles y habitaba en bosques y cavernas solitarias, pero su dolor y su angustia por el rechazo van en aumento y van consumiendo sus miembros y órganos hasta evaporarse en el aíre. La voz permaneció, pero sus huesos se convirtieron en piedras.
            No corrió mejor suerte Narciso, que, en sus cacerías, un día se adentró en un lugar oculto del bosque donde había un estanque de aguas cristalinas y, al acercar su boca a beber, quedó seducido, sin saberlo, por su propia imagen sin cuerpo. Asombrado se admiraba a sí mismo, y permaneció inmóvil con la mirada fija en su propio reflejo. Perturbada su mente por la fuerza del amor a su propia belleza, continuó así, contemplándose en los cristales del agua; abandonó la caza y permaneció sin comer hasta desfallecer y morir, al conocerse a sí mismo, cumpliéndose de tal manera el augurio del adivino Tiresias. De su sangre nació una flor, a la que se le dio por nombre Narciso.

            Pasando del mito al hecho, resulta que el pasado día 5 de mayo de 2020, hemos conocido que la coalición política PSOE-Podemos que gobierna España, sustentada en otros partidos separatistas y de otras raleas, había alcanzado un acuerdo con la líder de la formación política Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, Inés Arrimadas, para que dicha formación votase a favor de la prórroga del estado de alarma, que ya arrastramos desde el día 15 de marzo pasado, y asegurarse la dictadura de los decretos, al menos, hasta el 28 de mayo próximo, esto es, durante setenta y cinco días en total, sin perjuicio de otras prórrogas que el Gobierno quiera establecer, y que lo hará.
Al día siguiente, 6 de mayo, se produce la votación en el Congreso y se confirma el apoyo de la formación política Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía que prestando sus votos consiguen que se apruebe dicha prórroga.
¿Qué ha pasado por la mente de la ninfa Eco Inés para sufrir esa metamorfosis? ¿Se ha enamorado del Narciso Pedro y le ha venido siguiendo oculta hasta llegar el momento del abrazo? ¿Se adaptará la ninfa Eco Inés sin mayor cargo de conciencia a esa nueva estructura existencial? A mi no me cabe ninguna duda, ya que la mente humana es capaz de toda irracionalidad. Algunos pensadores clásicos achacaban la causa por la que el ser humano era capaz de destruir, en un solo acto, todo lo que con mucho esfuerzo había construido durante años, a la profunda melancolía y al hastío existencial.
Esa causa interna de melancolía y hastío en la mente, es la que sirve de puente para el paso a otra estructura existencial nueva, aunque se convierta en un horripilante bicho, como le ocurrió a Gregor Samsa en otra Metamorfosis, la de Kafka. Esa tragedia kafkiana está presente hoy día en España y concretamente en todo lo que está haciendo este Gobierno tiránico, aprovechando un estado de alarma fraudulento, no para combatir un virus, sino para efectuar cambios en áreas y estructuras administrativas del Estado (nombrar una veintena de Direcciones Generales y Subdirecciones, introducir un agente antiespañol en el CNI, adoctrinamiento en la Educación, pactos con separatistas, etc.), todo ello mediante actos que van mucho más allá de lo que el estado de alarma permite.
Por tanto, ante la llamada de socorro del Narciso Pedro pidiendo “prorroga” para continuar su agenda contra todo orden liberal y contra España, Eco Inés responde: “Prorroga”.
Esa prórroga del estado de alarma supone para los españoles, - y la ninfa Eco Inés lo sabe-, un SÍ a la continuación de un estado de excepción encubierto para permitir las violaciones de los derechos fundamentales a la libre circulación y reunión, teniendo a la población privada de libertad durante más de dos meses; el ataque a la libertad de información y de prensa mediante un control previo, filtrado y selectivo de intervinientes y preguntas; la ocultación de lo que realmente ha pasado en las residencias de ancianos; el encubrimiento en toda una serie de compras de materiales inútiles a través de empresas interpuestas con sedes y conexiones en países más que sospechosos, además de sus dudosas trayectorias empresariales para ser merecedores de esos contratos millonarios, mientras los hospitales se colapsaban y los materiales y equipos de protección para sanitarios y personal de cuerpos y fuerzas de seguridad, que se encontraban en la primera línea de muerte, no llegaban;  igualmente con las confiscaciones a empresas españolas productoras de esos materiales o, incluso, empresas privadas que los habían comprado para sus trabajadores o clientes, así como para las residencias de ancianos -tal como ha denunciado el presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia, don Ignacio Fernández-Cid, al que Sanidad les mandaba morfina y sedantes, en lugar de medicamentos. Mientras tanto, el Gobierno español autorizaba exportaciones de ese material, imprescindible para salvar la vida de los españoles, a países como Guinea Ecuatorial, Marruecos o Cuba.
Además, ese SÍ de Eco Inés al Narciso Pedro, también supone una continuación en la mentira y manipulación de cifras y freno a la investigación en el Parlamento de las responsabilidades políticas a que hubiere lugar, así como a permitirle al Gobierno la continuación arbitraria y despótica, sin el control de ese Parlamento, para seguir promulgando normas que nada tienen que ver con razones sanitarias.
En este ambiente de mentira, de acoso policial y mediático sobre cualquiera que discrepe o se resista; siendo sancionado, incluso, por llevar la bandera de su país, y en el menor de los casos ser tachado de reaccionario, es en el que se desenvuelve la tragedia actual de España. Y para hacer frente a ese PODER, - que te obliga a hacer lo que no quieres y, además, provoca, con la mayor arrogancia y obscenidad, una permanente demostración de ello, por ejemplo, incumpliendo sus propias normas para que hagamos lo que a las personas que ocupan ese PODER les interesa -, solo quedan dos opciones: o echarle redaños (cosa de valientes), o metamorfosearse y convertirse en piedras, como le ocurrió a la ninfa Eco.

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