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martes, 21 de julio de 2020

CÓMO PREVENIR LOS CONTAGIOS POR CORONAVIRUS (PARTE 1).



Juan Manuel Jimenez Muñoz
.
Médico y escritor malagueño.




CÓMO PREVENIR LOS CONTAGIOS POR CORONAVIRUS (PARTE 1).
Dedicaré varios artículos a repasar lo que se sabe sobre la transmisión del coronavirus. Pido disculpas a mis colegas por difundir conceptos de forma burda y sin hondura. En mi muro, cuando trato temas médicos, priorizo la claridad sobre la exquisitez. Espero lograrlo. Y también deseo que se compartan por Facebook y WhatsApp mis artículos. En educación sanitaria, todos podemos echar una mano.
En primer lugar, antes de comenzar, quiero que mis lectores se metan en la cabeza lo siguiente: mascarillas tapando boca y nariz, distancia de al menos dos metros, lavado frecuente de manos, ventilar las habitaciones, no permanecer mucho tiempo en espacios cerrados y evitar los aires acondicionados en modo de reciclaje. Estos conceptos, desde ya, tenemos que grabarlos a fuego para los próximos meses.
Más aún. Un aviso a navegantes: si piensas enredar con teorías conspiranoicas, negacionistas, antivacunas o terraplanistas… TE BLOQUEARÉ DE INMEDIATO. Tonterías en este asunto, las precisas. Mis dos hijos y yo nos jugamos el tipo cada día en el hospital y en el Centro de Salud, y no toleraré que vengas ahora tú, con tu basura, a poner en entredicho la salud de los demás.
Repito, lector, para que quede bien claro: mascarilla, distancia, lavado de manos, ventilar habitaciones, no permanecer en espacios cerrados y evitar los aires acondicionados. Esa es la clave de todo. Y si al final de esta serie de artículos he conseguido difundir esos conceptos, habré empleado mi tiempo sabiamente. Cagoentó.
Y no tengas tanta prisa por saber, amigo mío. Poco a poco, entran las cosas mejor. Ya hablaremos de todo cuando toque. Tiempo habrá. Hoy, aparte de insistir en los conceptos preventivos básicos (quien no me los sepa recitar ya de carrerilla tiene una plaza segura para un respirador en la UCI), vamos a aprender TRES mecanismos de transmisión respiratoria de los virus y bacterias. Tres mecanismos muy importantes. Esto tiene que quedar, hoy, meridianamente claro. Si no queda claro, no podemos pasar de curso. Suspenso general.
Pero antes: ¿qué es un virus? Un virus son malas noticias envueltas en una cápsula. Los virus no son seres vivos. No son seres vivos porque no se pueden reproducir fuera de una célula viva. Tú metes el virus de la hepatitis en una célula del hígado, y te la jode. Y te la jode porque se multiplica hasta hacerla estallar. Sin embargo, tú dejas un virus de la hepatitis sobre una bandeja de aluminio, y ahí se queda hasta el día del Juicio Final. Como si fuese una piedra. Por eso no son seres vivos. El coronavirus, obviamente, es un virus. El sarampión es otro. La gripe, otro. Hay muchísimos.
¿Y una bacteria? ¿Qué es una bacteria? Una bacteria es un bichito algo más grande que un virus. Pero está viva. Y está viva porque se reproduce tanto si está fuera como dentro de otro ser vivo. Tú coges la bacteria del tétanos y la dejas en el suelo: la muy cabrona se reproduce. La coges y la metes en el cuerpo de un paciente: también se reproduce causándole enfermedad. La tuberculosis, por ejemplo, la origina una bacteria. O la gonorrea. O la sífilis. Hay muchísimas.
Este asunto de los virus y bacterias es importante para entender los mecanismos de transmisión de ciertas enfermedades. Anota ya el detalle para siempre y vayamos a lo esencial: a nuestro querido coronavirus.
Hay un enredo tremendo sobre la forma de transmisión del coronavirus. Hoy, por ejemplo, se publica un caso documentado de transmisión placentaria (madre-feto). Pero no ahondaremos en esas maneras raras. NOS CENTRAREMOS EN LA TRANSMISIÓN RESPIRATORIA PERSONA A PERSONA, que es la culpable del 99,99% de todos los casos del mundo.
LA TRANSMISIÓN RESPIRATORIA PERSONA A PERSONA de cualquier virus o bacteria puede ocurrir de 3 formas (y no siempre de las tres a la vez). El sarampión, por ejemplo, lo hace de las tres formas. Montemos una escena:
1-Un señor con sarampión entra en una farmacia, compra una caja de Gelocatil y se marcha rápidamente a su casa. Dos horas después, llegas tú a esa farmacia a comprar una caja de preservativos (ah, pillín). En el aire, como si fuesen moscas con alas, todavía vuelan los virus del sarampión. Vuelan. Vuelan. Literalmente vuelan por las corrientes de aire de la farmacia cuando el enfermo ya no está. Y tú, que no sabes quién te ha dejado el regalito, que nunca has coincidido con el enfermo en la misma habitación, respiras el sarampión y te contagias. A eso lo llamamos TRANSMISIÓN RESPIRATORIA POR EL AIRE.
2-Un señor con sarampión entra en una farmacia. Cuando está comprando Gelocatil llegas tú y te pones en la cola tras de él. De pronto, el señor con sarampión se gira y estornuda. Una nubecilla microscópica de gotas de saliva cargadas de virus te baña completamente el rostro. Literalmente. Aunque tú no lo hayas notado. Acabas de agarrar el sarampión por buscar preservativos. Vicioso. Que eres un vicioso. A eso lo llamamos TRANSMISIÓN RESPIRATORIA POR AEROSOLES.
3-Un señor con sarampión entra en una farmacia. Cuando está comprando Gelocatil entras tú y te pones en la cola tras de él. El señor no tose ni estornuda, pero respira y habla con el farmacéutico. Y al hablar y respirar, pequeñas gotas de saliva caen sobre el mostrador y lo impregnan todo de virus. Cuando acaba su compra, el señor del sarampión se marcha. Tú te adelantas hacia el mostrador y apoyas las manos donde el señor del sarampión las ha apoyado previamente. Miles de partículas de virus se pegan a tus manos. Luego, en un momento dado, te llevas las manos a la nariz o a la boca, e inhalas los virus. Ya estás contagiado de sarampión. Por comprar preservativos. A eso lo llamamos TRANSMISIÓN RESPIRATORIA POR FÓMITES (OBJETOS).
Y ahora viene la gran pregunta del coronavirus. ¿De cuál o de cuáles de estos tres mecanismos de transmisión respiratoria se sirve el coronavirus para pasar de un señor enfermo a otro desgraciado sano que iba a comprar preservativos?
Pues si esperabas que te lo dijera en este primer artículo, es que no conoces mi facilidad para dejar en suspenso al lector en mis novelas. Hala. A aguardar las siguientes entregas. Y mientras tanto, a entretenerte con los preservativos. O mejor aún, a repetir cien mil veces mi cantinela del comienzo: mascarilla, distancia, lavado de manos, ventilar habitaciones, no permanecer en espacios cerrados y evitar los aires acondicionados. Te juegas un suspenso general y un respirador para ti sólo.
Cagoentóloquesemenea.
Firmado:
Juan Manuel Jimenez Muñoz
.
Médico y escritor malagueño.



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