CÓMO PREVENIR LOS CONTAGIOS POR CORONAVIRUS (PARTE 4). - KW77 COMUNICACIÓN

Última hora

billboard

Post Top Ad

¿Puedes ayudarnos a mantenerte informado?
KW77 COMUNICACIÓN se financia mediante  donaciones u aportaciones de nuestros socios y gente desinteresada como tú.
No recibimos ayudas, ni subvenciones, ni tenemos detrás ningún lobby o grupo de comunicación que costee nuestra actividad. Por ello practicamos el periodismo libre. AYÚDANOS A SEGUIR SIENDO LIBRES haciendo tu aportación. Gracias.    

domingo, 2 de agosto de 2020

CÓMO PREVENIR LOS CONTAGIOS POR CORONAVIRUS (PARTE 4).

KW77 INFORMA: 



CÓMO PREVENIR LOS CONTAGIOS POR CORONAVIRUS (PARTE 4).

¿Por qué los seres humanos respondemos diferente ante una infección por coronavirus? Esa es la pregunta que dejábamos en el aire hace unas horas, y esa es la cuestión que centenares de investigadores de primera línea, con un sueldo miserable, han conseguido resolver casi del todo. Y hablo de investigadores Premios Nobel o Premios Príncipe de Asturias, entre ellos un señor escocés que lleva toda la vida descifrando el código genético de los desaparecidos Neandertales. 

A ello iremos enseguida. Pero antes es necesario saber qué sucede cuando un coronavirus penetra en nuestro organismo por las vías respiratorias. Recordará el lector de mi primer artículo que los virus, fuera de las células vivas, se comportan como las piedras: no se multiplican. Los virus, todos los virus, necesitan penetrar en una célula para joderla a base de bien. Entonces sí. Entonces se multiplican y causan estragos.

De lo anterior se deduce que tu cuerpo, para impedir que un botellón sin mascarillas se transforme en tu propio velatorio, haya desarrollado dos estrategias complementarias para defenderse del coronavirus:

1-Evitar que el hijoputa, circulando ya dentro de ti, se acerque siquiera a las células.

2-Evitar que el muy canalla, ya pegadito a las células, pueda penetrar en su interior y destruirlas.

Para explicar la primera estrategia podría yo utilizar una serie de nombrajos que me dejarían sin lectores ipsofacto: macrófagos, anticuerpos, citoquinas, linfocitos, interleuquinas… y no sigo porque me lo prohíbe mi editor y me causa cefalea. Pero, seguro, que de esta otra manera se me entiende:

a-Recién llegados los virus al cuerpo, el organismo les envía una especie de guardias de frontera para tomar la identificación a los extraños. Y no van solos. Los acompañan unos porteros de discoteca que actúan de la única y burda manera que saben: a puñetazos.

b-Cuando falla lo anterior, llega una segunda oleada defensiva. Estos son ya soldados de élite armados con ametralladoras, que no sólo causan muertos entre los virus, sino también algunos daños menores entre las propias células humanas: la metralla es lo que tiene. 

c-Aparecen luego unos vehículos lanzallamas que bañan a los virus con los famosos anticuerpos. Son una especie de redes en las que quedan atrapados los virus hasta que llegan otros soldados comilones y se los meriendan. Literalmente. Como un ejército de Paquirrines.

d-La cuarta oleada defensiva son soldados asesinos. Y lo de asesinos no es un invento mío. Estos, ya, van a lo bestia. Palabras mayores. Utilizan cañones, torpedos y bombas de mano contra los coronavirus. Y de paso, el destrozo que ocasionan en los vasos sanguíneos y en los alvéolos pulmonares son de mucha consideración. Tipo guerra de Siria. Tipo ciudad de Alepo.

e-La última oleada defensiva consiste, directamente, en lanzar la bomba atómica contra el coronavirus. Lo llaman “tormenta de citoquinas”, pero con quedarte con lo de bomba atómica es suficiente. Horroroso, lector. Horroroso. La mundial. Es como si el organismo humano, por un exceso de celo, se hubiese vuelto loco. Pulmones jodidos, trombos sanguíneos y a la UCI con respirador. Por no llevar mascarilla al botellón. Cagoentó.

Bien. Básicamente en eso consiste la primera estrategia: luchar para que el coronavirus no se acerque a las células humanas. Pero… ¿qué sucede cuando el cabrón ya se ha pegado a la pared, a la membrana celular? Fácil. Que tiene que entrar. Y… ¿cómo se entra en una célula y en cualquier sitio del mundo? Correcto, lector. Correcto. Por una puerta. Y las células humanas tienen puertas, por supuesto. Bien cerradas, pero puertas. Entonces, lector… ¿cómo se abre la puerta de una célula para penetrar en su interior? A ver, a ver. Piensa, piensa… Venga, lector, que tú puedes. ¡Pues claro que sí, cojones! CON UNA LLAVE QUE ENCAJE EN LA CERRADURA DE LA PUERTA. Así de fácil. En el caso del coronavirus, las llaves para abrir la puerta son las múltiples espículas (pinchitos) que tiene en el exterior. Supongo que habrás visto fotos del coronavirus. Es una bolita rodeada de espículas. Pues bien: esas espículas son las llaves que encajan en las cerraduras. 

Por tanto, la segunda estrategia del cuerpo humano para evitar que los coronavirus penetren en el interior de una célula es tener unas cerraduras celulares a prueba de okupas y de ladrones. Pero lo malo, amigo mío, es que hay personas con cerraduras débiles: simples candados mohosos en lugar de puertas blindadas. Cerraduras de latón en lugar de puertas acorazadas. Y esos pobres desgraciados lo llevan crudo.

Bien. En resumidas cuentas: es muy bueno que el organismo luche contra el coronavirus, pero sin excederse. Porque los grandes problemas clínicos con que nos enfrentamos los médicos en la infección viral son dos:

1-Que el organismo lance la bomba atómica contra el coronavirus. La famosa tormenta de citoquinas que lo arrasa todo: virus y células sanas.

2-Que las cerraduras celulares de un paciente sean más endebles, y más inútiles, que Paquirrín trabajando de minero.
 
Esos, lector, son los dos problemas que te pueden llevar al cementerio. Problemas, por ahora, de muy difícil solución, pues los fármacos que se están probando son claramente ineficientes, y toda la expectación (y las esperanzas) están puestas en la vacuna.

Por cierto: ahora recuerdo que os tenía que contar por qué razón unos pacientes reaccionan con levedad y otros con gravedad a la infección por coronavirus. Y resulta que ya os la he contado:

a-Si tus cerraduras son buenas y no lanzas la bomba atómica… síntomas leves y magnífico pronóstico.

b-Si tus cerraduras son de pena y/o lanzas la bomba atómica… lo tienes más negro que Podemos en Galicia.

Y por último: ¿de qué depende que tengas buenas o malas cerraduras celulares, y que tengas predisposición a lanzar bombas atómicas contra los virus? Fácil. Se ha descubierto en el último mes. Iba a contártelo hoy, pues se trata del famoso polvete prehistórico entre Neandertales y Sapiens al que ayer me referí. Pero he pasado este post hablando de inmunología, que es bien difícil. Y estoy agotado.

Empápate del asunto, que caerá en el examen final. Y del polvete prehistórico, hablaremos mañana. Palabrita del Niño Jesús. Te lo juro por Snoopy.

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.
Médico y escritor malagueño.



-SI QUIERES PERMANECER INFORMADO PUEDES UNIRTE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: Canal Telegram de Noticias de Lorca, Región de Murcia y España https://t.me/kw77comunicacion TAMBIEN PUEDES DESGARGAR NUESTRA APP DESDE LA PLAY STORE DE GOOGLE BUSCANDO KW77 RADIO. CONTENIDO RECOMENDADO:

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Post Bottom Ad

Responsive Ads Here

Pages