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sábado, 22 de agosto de 2020

El precio de la envidia

EL PRECIO DE LA ENVIDIA

   

                             Foto: Diputada del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo.

“Sentimiento de tristeza por el bien ajeno, o el pesar por la felicidad de otro. Esta mezquina pasión se llama envidia. Es hija del orgullo y la malquerencia, pesar hondo por el bien que otro goza, que se antoja al envidioso mal propio. “

Francis Bacon. Filósofo inglés (1561-1626)

        Juan Manzanares      KW 77            22-08-2020

    Hace cuatro días que Pablo Casado, Presidente del Partido Popular, ha destituido como portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados a Cayetana Álvarez de Toledo, diputada de esa formación política por la provincia de Barcelona.

    Al hilo de esto, me viene a la memoria un viejo cuento en el que un gato vagabundo robó un buen trozo de queso y, cuando se disponía a comerlo, apareció de súbito un perro que le disputaba el preciado bocado, por lo que se produjo entre ambos una escandalosa pelea, que se prolongó durante un buen rato sin que ninguno de los dos animales consiguiera su objetivo. Al fin, dijo el gato: “Vayamos a ver al zorro y que sea árbitro de esta disputa.” “De acuerdo”, respondió el perro. Comparecidos ante el astuto zorro, éste les propuso dividir el queso en dos partes y repartirlo entre ambos. De acuerdo”, respondieron el perro y el gato. Así que el zorro sacó su cuchillo y partió el queso en dos trozos, pero en lugar de cortarlo a lo largo, lo cortó a lo ancho, por lo que la parte exterior quedo con mayor cantidad que la mas fina cercana al centro. “¡Mi parte es más pequeña!”, Se quejó el perro. “Tienes razón”, dijo el zorro, así que le dio un mordisco al trozo del gato. Cuando el gato vio lo que había hecho el zorro con su trozo de queso maulló y dijo: Mira, ahora es más pequeño mi trozo de queso”. El zorro volvió a mirar el queso y dijo: ¡Tienes razón! Espera un momento y haré que esté bien.” Y le dio un mordisco al queso del perro. Esto continuó así un buen rato con el zorro mordisqueando el trozo del perro y luego el del gato, que al final se comió todo el queso delante de sus ojos.

       El filósofo inglés Francis Bacon describió la envidia como el “Sentimiento de tristeza por el bien ajeno, o el pesar por la felicidad de otro. Esta mezquina pasión se llama envidia. Es hija del orgullo y la malquerencia, pesar hondo por el bien que otro goza, que se antoja al envidioso mal propio.

    Los efecto fisiológicos de la envidia atrofian el corazón, producen raquitismo en los vasos y palidecen los músculos“.

      La decapitación política de Cayetana Álvarez de Toledo trae causa de esa mezquina pasión llamada envidia y demuestra dos cosas: la primera la falta de agallas de Pablo Casado, incapaz de salir del lodazal en el que le dejo Mariano Rajoy, así como su renuncia a los ideales que aparentó representar cuando fue elegido presidente del PP. La decisión de cesar a la portavoz del Grupo Parlamentario Popular cediendo así a las presiones de sus mediocres barones (García Egea, Feijoo, Maroto y otras); enfrascados en cambalaches con el PSOE, léase reparto de vocales del Consejo General del Poder Judicial, aprobación de los PGE para el reparto de los fondos de la UE para el rescate económico de España, etc., barones que han demostrado sobradamente estar atacados por ese pesar hondo por el bien que otro goza” (el valor y la inteligencia de Cayetana), y que no hace sino confirmar que PP y PSOE son los dos pedales de la misma bicicleta del bipartidismo, cuyo manillar lo maneja el globalismo económico internacional.

    Esta maniobra de Casado se produce en un contexto de auténtica emergencia nacional en España y de ataque permanente al estado de derecho por parte, no ya de los enemigos declarados de España (separatistas, comunistas y demás ralea), sino desde los propios organismos del Estado, como el Parlamento, la Fiscalía General del Estado, y algunos miembros de los Tribunales.

    Y la segunda cosa que demuestra es que, al final, la mal llamada derecha, - la cobarde derecha -, siempre acaba jugando con las cartas que le pone la astuta izquierda, a sabiendas de que esas cartas están marcadas, pero sigue entrando en el juego, con la esperanza de que le perdonen su “osadía” y alguna vez ese globalismo económico internacional les deje gobernar, aunque sea aceptando los postulados y las cartas marcadas que le pone la izquierda.

       Ante ese escenario, lo más probable es que el “zorro” de Pedro Sánchez se coma el queso delante de los ojos de Pablo Casado e Inés Arrimadas, pagando el precio por la envidia de sus barones, aunque, si bien es cierto, que siempre le quedará a Casado el giro a la moderación del PP y a ambos, que alguna vez más les inviten a participar en alguna reunión del Club Bilderberg.




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