AMOR DEL HIJO AL PADRE. Lecturas de mis libros viejos. Selección de Juan Manzanares - KW77 COMUNICACIÓN ,

Última hora

billboard

Post Top Ad

sábado, 6 de febrero de 2021

AMOR DEL HIJO AL PADRE. Lecturas de mis libros viejos. Selección de Juan Manzanares


Amor del hijo al padre


    Adán y Eva se quisieron dulcemente, con ternura. Y su amor floreció en sus hijos y los hijos de sus hijos, que se multiplicaron como las estrellas de los cielos y las arenas del mar. De esas primeras caricias venimos todos los que nos llamamos hombres; venimos amando ya a nuestros padres porque ellos nos han querido antes de que nuestros ojos se abrieran a la luz.

    Quizá te hayas preguntado algunas veces cómo has de querer a tu padre. Yo no podría decirte ahora mismo cuál es el secreto. Pero creo que podrás descubrirlo en la historia de Tobías, el muchacho de que nos habla la Escritura.

    << Hubo un hombre justo llamado Tobit, de la tribu de Neftalé, cautivo en Nínive con todo el pueblo hebrero. Y acaeció, que una noche se durmió en el atrio de la casa y, teniendo los ojos abiertos, los pájaros dejaron caer sobre sus pupilas estiércol caliente, que le produjo unas manchas blancas y le quitaron la vista. Y la pobreza vino a su casa, entre las lamentaciones de Ana, su mujer. Y Tobit, triste y dolorido, oró al Señor, diciéndole:

            “Haz conmigo según tu voluntad. Quítame el aliento de vida para que muera y me convierta en polvo, porque más prefiero morir que vivir, pues he oído ultrajes mentirosos, y una gran tristeza se apodera de mí. Haz que yo sea libertado de esta angustia. Para ir al eterno lugar, no apartes tu rostro de mí.”

    Después llamó a su hijo Tobías para darle sus últimos consejos. Y recordó que Gabael, vecino de una lejana ciudad, le debía diez talentos de plata. Entonces le entregó el recibo que conservaba de la deuda y le encargó que buscase un acompañante, pues el viaje era largo y peligroso. Tobías, obediente, salió a buscarlo, y encontró un hombre dispuesto: pero, como no le conocía, le preguntó:

-              ¿Podrías acompañarme a Ragues de Media, si es que conoces el camino?

-          Yo iré contigo, que conozco bien el camino y hasta he sido huésped de Gabael, nuestro hermano.

-              Espera un poco; voy a decírselo a mi padre.

-             Vete y no tardes.

         Y Tobías, alborozado, corrió para comunicar a su padre que había encontrado acompañante. Pero Tobit quiso conocerle para saber si era de confianza, su nombre, quiénes eran sus familiares, y cuánto debía pagarle por acompañar a su hijo. Cuando se pusieron de acuerdo, prepararon todas las cosas necesarias para un viaje tan largo, y Tobit despidió a su hijo con etas palabras:

- “Parte con éste y Dios que mora en los cielos, os dé un feliz viaje y un ángel os acompañe.” Y partieron acompañados del perro de Tobías, mientras la madre lloraba su marcha, porque creía que no volvería a verle. Pero Tobit la consoló, diciéndole: “Volverá sano y tus ojos lo verán. Porque un ángel bueno lo acompaña, tendrá un viaje feliz y volverá sano.” Y ella dejó de llorar.

Los caminantes siguieron su viaje hasta llegar a orillas del río Tigris. Tobías bajó a bañarse al río, del que salió un pez que quería devorarle. Pero Rafael - que así dijo llamarse su acompañante – le dijo: “Cógelo, descuartiza el pez, separa el corazón, el hígado con la hiel, y ponlos aparte.” Y después comieron el pez asado sobre las brasas de una pequeña fogata.

Continuaron su marcha, y, al llegar cerca de Ecbatana, Tobías preguntó a Rafael para qué servían el corazón y el hígado con la hiel de aquel pez. Y Rafael se lo explicó. Y tomaron acomodo en casa de Ragüel, pariente de Tobías, para descansar.

Ragüel tenía una hija, joven y bella, llamada Sara, que no había podido tomar marido porque el diablo Asmodeo – que la amaba – mataba a todos sus prometidos. Y Tobías, enamorado de Sara, temió que a él le ocurriese lo mismo que a los siete varones que quisieron hacerla su esposa antes que él. Pero Rafael le dijo que cuando entrase en la Cámara nupcial pusiera sobre el brasero de los perfumes trozos del corazón y del hígado del pez cogido en el Tigris. Y que después hiciese oración a Dios misericordioso para que bendijese su matrimonio. Tobías obedeció en todo y el demonio huyó. Y la alegría reinó en la casa de Ragüel mientras se celebraban las fiestas de esponsales, que duraron catorce días.

Rafael, enviado por Tobías, fue de Ecbatana a Ragues de Media para cobrar la deuda a Gabael e invitarle a las bodas de Tobías. Pero, entretando, Tobit estaba contado los días, y viendo que su hijo no regresaba, imaginaba qué podría haberle detenido en el camino. Y su mujer se lamentaba, llorándole por muerto. Todos los días Tobit y Ana salían al camino por donde se fue para ver si volvía. Y las noches eran tristes, porque se cumplía una nueva desilusión. Pero seguían esperando.

Acabadas las fiestas de esponsales, Tobías pidió a Ragüel que le dejase volver con su padre. Su suegro se oponía, pero las peticiones de Tobías movieron su corazón, y les dejó partir, dándoles la mitad de su hacienda, siervos, ganados y dinero. Y Tobías conoció la alegría del regreso acompañado de Sara y Rafael.

Cundo estaban cerca de Nínive, se adelantaron Rafael y Tobías para preparar la casa, y Rafael le dijo: “Estoy seguro de que tu padre recobrará la vista. Úntale los ojos con la hiel; al escocerle, se frotará, se despenderán las cataratas y verá.”

Ana pasaba las horas sentada a la puerta de casa, mirando el sendero por donde había marchado su hijo. Por eso fue la primera en verle regresar. Y gritando de contento corrió a abrazarle. Y la alegría de sus voces llenó la casa. Tobit también quiso correr, pero tropezó en la puerta y estuvo a punto de caer. Tobías corrió a abrazarle, y derramó la hiel sobre sus ojos, diciéndole: “¡Animo padre!” Cuando puso la hiel sobre sus ojos, Tobit sintió un fuerte escozor, por lo que se los frotaba con sus manos. Y al restregárselos cayeron las escamas que cerraban su vista, y tuvo el gozo de ver de nuevo a su hijo. Durante siete días, grandes fiestas anunciaron a los parientes y amigos la alegría de Tobit y su familia.

Cuando pasaron las fiestas, el aciano Tobit y su hijo llamaron a Rafael y le dijeron: “Toma la mitad de todo lo que habéis traído y vete en paz.” Entonces Rafael, llamando a los dos aparte, les dijo:

“Bendecid al Señor, dadle gloria y alabanza y pregonad a todos los hombres lo que ha hecho con vosotros…Nada os quiero ocultar. Cuando orabais, yo presentaba al Santo de los Santos vuestras oraciones. Por eso me envió Dios para ayudaros. Yo soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tienen entrada ante la majestad del Santo de los Santos.”

Tobías y su padre, llenos de temor, hincaron sus rodillas y ocultaron el rostro entre el polvo de la tierra. Pero el ángel les dijo: “No temáis; la paz sea con vosotros. Ahora alabad al Señor, que yo me subo al que me envió, y poned por escrito todo lo sucedido.” >>

                                                                       (Sagrada Biblia, Libro de Tobías.)

             Y eso hicieron. Y, recogiendo sus palabras, yo he resumido para ti su maravillosa historia. Creo que en ella está el secreto verdadero del amor. Querer a otro es buscar su felicidad, su alegría, antes que la nuestra. Descubrir lo que necesita, averiguar la razón de su tristeza y remediarlo en la medida de nuestras fuerzas. Algunas veces te costará trabajo hacerlo; otras no sabrás tal vez cómo lograrlo. Pero piensa siempre que en las más pequeñas cosas puedes amar a tu padre. Como Tobías.

      Eugenio de Bustos: Vela y Ancla, 10ª Edición, agosto, 1966.  1º de Bachillerato.










KW77 INFORMA: -SI QUIERES PERMANECER INFORMADO PUEDES UNIRTE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM DESDE EL SIGUIENTE ENLACE: Canal Telegram de Noticias KW77 https://t.me/kw77comunicacion TAMBIEN PUEDES DESGARGAR NUESTRA APP DESDE LA PLAY STORE DE GOOGLE BUSCANDO KW77 RADIO. CONTENIDO RECOMENDADO:

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Post Bottom Ad

¿Puedes ayudarnos a mantenerte informado?
KW77 COMUNICACIÓN se financia mediante  donaciones u aportaciones de nuestros socios y gente desinteresada como tú.
No recibimos ayudas, ni subvenciones, ni tenemos detrás ningún lobby o grupo de comunicación que costee nuestra actividad. Por ello practicamos el periodismo libre. AYÚDANOS A SEGUIR SIENDO LIBRES haciendo tu aportación. Gracias.