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sábado, 24 de abril de 2021

Datos de la NASA ayudan con desastres cada vez más intensos

News Article Type: Ciencias TerrestresUna imagen de Norteamérica y Centroamérica de septiembre de 2020, que muestra incendios y su humo en el oeste, varios huracanes convergiendo, y el huracán Sally tocando tierra. La imagen en color verdadero fue tomada por el satélite Suomi NPP de NOAA y NASA. En una década llena de eventos récord que incluyen incendios forestales, numerosos huracanes, inundaciones no estacionales y temperaturas históricamente frías, la NASA ha continuado su aprendizaje sobre cómo está cambiando el planeta y el efecto que esto tiene en los sistemas de la Tierra. En la era satelital, una flota de satélites de observación de la Tierra ha recopilado datos sobre la lluvia y las nevadas en todo el mundo, las temperaturas del aire y del océano, la calidad del aire, el uso del suelo y la cobertura del suelo, junto con un sinnúmero de otros fenómenos que permiten a los investigadores y a los tomadores de decisiones estudiar las conexiones entre los cambios en el clima, el medio ambiente y la sociedad. Para las comunidades vulnerables, estos cambios pueden generar nuevos riesgos. Los científicos utilizan varias bases de datos para medir diferentes facetas del sistema Tierra, desde el calor extremo hasta los niveles de humedad. El Sistema de Datos e Información del Sistema de Observación de la Tierra (EOSDIS, por sus siglas en inglés) proporciona registros de datos a largo plazo que pueden ayudar con la investigación del clima. La división de ciencias de la Tierra de la NASA financia investigaciones aplicadas innovadoras para ayudar a las comunidades a anticiparse y prepararse antes de que ocurran desastres. También proporciona productos de datos y experiencia a las partes interesadas que permiten una acción temprana, aumentan la conciencia sobre la situación durante la respuesta y apoyan los esfuerzos de recuperación. Inundaciones, incendios y huracanes El agua del derretimiento de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida no se queda en los polos. El agua de deshielo ingresa al océano y contribuye a aproximadamente un tercio del aumento total global del nivel del mar. Para las personas que viven en comunidades costeras bajas, esto significa una mayor vulnerabilidad a las inundaciones. Ya sea por el aumento del nivel del mar, fuertes lluvias y eventos climáticos extremos o ríos desbordados, las inundaciones afectan a más personas en todo el mundo que cualquier otro tipo de desastre natural. El cambio climático ha comenzado a cambiar el patrón de las lluvias en todo el mundo y, como resultado, la frecuencia e intensidad de las inundaciones están aumentando en muchas áreas. La NASA utiliza la teledetección para encontrar vulnerabilidades y riesgos de inundaciones entre las comunidades. Las observaciones satelitales pueden ayudar a las comunidades locales a comprender los factores que causan las inundaciones, responder a ellas en tiempo real y mitigar sus impactos cuando ocurren. Este Mapa Proxy de Inundaciones (FPM, por sus siglas en inglés) muestra áreas que probablemente se inundaron en Midland, Michigan, debido a la falla de las represas Edenville y Sanford. Créditos: NASA JPL ARIA, NCU, Planet Labs, Google En 2020, la NASA apoyó los esfuerzos de respuesta a varias inundaciones significativas en Estados Unidos y en el extranjero. Una fue la inundación de mayo de 2020 en el condado de Midland, Michigan, que resultó en la falla de las presas Edenville y Sanford. La NASA proporcionó mapas detallados de inundaciones para ayudar a los tomadores de decisiones locales a priorizar su respuesta. En noviembre de 2020, los huracanes Eta e Iota trajeron fuertes lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra a Centroamérica. La NASA trabajó con el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM, por sus siglas en inglés), proporcionando mapas basados en satélites para identificar posibles daños a la infraestructura. También aportó otros datos para respaldar la evaluación de las inundaciones y ayudar a los esfuerzos de recuperación para la asistencia humanitaria de emergencia y los planes de mitigación en casos de desastre. Las inundaciones afectan tanto a las comunidades remotas como a las muy pobladas. Los glaciares de montaña en todo el mundo se están derritiendo y retrocediendo, creando nuevos riesgos para las personas que viven abajo. A medida que los glaciares se retiran, dejan a su paso lagos glaciares formados a partir de su agua de deshielo y represados por sedimentos y hielo. Investigaciones recientes, que utilizan datos de la misión Landsat de la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos, han mostrado que el volumen de los lagos glaciares ha aumentado en un 50% desde 1990. Estos lagos hacen que el riesgo a estas tipo de inundaciones sea más alto, cuando las represas relativamente inestables colapsan y una explosión de agua repentina ruge corriente abajo. Durante el último siglo, estas inundaciones repentinas han destruido pueblos, infraestructura y ganado en regiones montañosas de todo el mundo, y han matado a miles de personas. Las inundaciones repentinas de los lagos glaciares también pueden ser provocadas por deslizamientos de tierra, avalanchas, erupciones volcánicas o terremotos. El cambio climático combinado con la actividad humana también ha preparado el terreno para incendios forestales más intensos. En 2020, incendios forestales masivos se extendieron por Australia, el oeste de Estados Unidos y Siberia. Además de la devastación para las comunidades locales y los ecosistemas, los efectos de los incendios se pueden sentir a cientos y miles de kilómetros de distancia a medida que el humo viaja con el viento. Las partículas en el humo son un problema de salud grave, ya que pueden irritar los pulmones y causar problemas respiratorios, especialmente en las personas con asma. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire causa aproximadamente 4,2 millones de muertes al año. El humo también puede afectar otras partes del sistema Tierra. Por ejemplo, durante los incendios australianos de 2019-2020, el instrumento Sage III de la NASA detectó un aumento en los aerosoles (diminutas partículas de polvo y cenizas en el aire) más alto en la atmósfera de lo que los instrumentos de observación de la Tierra suelen medirlos. Al comportarse más como las partículas expulsadas al aire por una erupción volcánica moderada, el mayor alcance de los aerosoles en partes más altas de la atmósfera significa que es probable que permanezcan en el aire más tiempo antes de asentarse en la superficie. La investigación que utiliza datos satelitales adicionales de la NASA muestra que estos tuvieron un efecto en el equilibrio energético de la Tierra al bloquear la luz solar. Si bien los investigadores de la NASA usan datos satelitales para comprender mejor las conexiones entre el clima y los incendios -y cómo los incendios afectan el clima-, también usan esos datos para desarrollar herramientas que las agencias locales pueden usar para rastrear los incendios activos y sus columnas de humo, y ayudar en los esfuerzos para la recuperación. Estos esfuerzos también se extienden a los huracanes. Durante la temporada 2020 de huracanes en el Atlántico, que batió récords con 30 tormentas con nombre sin precedentes, la NASA colaboró estrechamente con las partes interesadas de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), la Guardia Nacional de Luisiana, SOUTHCOM y muchos otros. Estos esfuerzos son cada vez más importantes ya que se espera que la intensidad de los huracanes y otros eventos climáticos extremos aumente en un clima cambiante. Las temperaturas oceánicas más cálidas debido al cambio climático alimentan el motor térmico de una tormenta y pueden impulsarla a una categoría 5. Las temperaturas oceánicas más cálidas en el Atlántico norte también pueden estar provocando una disminución en uno de los factores que frenan la formación de huracanes: el aire seco y con polvo del Sahara. Este puede actuar como un deshumidificador y ocasionalmente puede evitar que las nubes acumuladas y el viento se fusionen en una tormenta tropical o un huracán. Antes, durante y después de los desastres, la NASA conecta los datos de la Tierra con los tomadores de decisiones, los intereses del sector privado y los gobiernos locales, proporcionando datos que sirvan para recuperarse de los impactos de los desastres. A medida que los desastres se vuelven más frecuentes e intensos, la visión única de la NASA desde el espacio sobre nuestro mundo cambiante proporciona la información que conecta a las personas con la tecnología para construir un mundo más resiliente.    Por Emma Edmund Centro de Vuelo Espacial Goddard Leer en inglés   Master Image: Division: Ciencias de La TierraPublicado: 23 de abril de 2021

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